Dentro de los planes de contención de costes, reducir drásticamente o incluso eliminar la partida destinada a la formación de empleados es un error muy habitual. Tanto como invertir a ciegas en cursos cuya rentabilidad o no se puede medir o después no resulta la que se esperaba. Un presupuesto escaso obliga hoy a concentrar las acciones de formación en las áreas y actividades más necesarias. Se trata de considerar ese gasto una inversión estratégica para la empresa y, en consecuencia, ello implica un cambio en su gestión. ¿Está preparado para gestionar la formación en tiempos de crisis?
Éstos son tres principios clave que debe seguir su empresa a la hora de plantearse cómo enfocar la formación en un marco de presupuestos ajustados:
- Vincule la formación al éxito del negocio. Para ello hay que saber a priori cuál va a ser la rentabilidad de cada curso para la empresa. Pero ¡ojo!: no hay que confundir éxito con inmediatez, porque ello empobrecerÃa su empresa dotándola exclusivamente de formación técnica en la que el “antes” y el “después” son inmediatos y fáciles de distinguir.
- Imparta formación a los colectivos clave. Es prioritario detectar los colectivos clave para su empresa y focalizar en ellos cualquier acción formativa. Por ejemplo: el departamento de atención al cliente (para centrarse ahora en la mejorar la gestión de incidencias o el trato al cliente), el departamento comercial (cursos para mejorar las capacidades de venta de los comerciales), etc.
- Valore los conocimientos de cada empleado antes de decidir dar formación. A veces se da por hecho que hay carencia de formación en una habilidad determinada (generalmente porque no existe un proceso de actualización de curriculums) y se imparte, por ejemplo, una información básica a un empleado que ya conoce la materia. Por lo tanto, establezca las necesidades de formación para cada puesto, pero no se olvide de establecer también mecanismos internos de “convalidación” para evitar impartir a alguien formación que no necesita.
Éstos son sólo tres de los principios clave que deben guiarle a la hora de decidirse a seleccionar la formación que vaya a repercutir de forma directa en la rentabilidad de la empresa. Pero hay muchos más. ¿Quiere conocerlos? En el número de diciembre de PractiLetter Laboral encontrará un artÃculo que será su hoja de ruta para diseñar la polÃtica formativa de su empresa para el próximo año. Si se suscribe ahora a PractiLetter Laboral recibirá en el primer ejemplar de su suscripción esta información al completo.
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Ana says:
la formación especialmente en tiempos de crisis debe incrementarse, no redicirse o eliminarse como ocurre en muchas empresas
Diciembre 30th, 2009