Si su empresa restringe el acceso a las redes sociales de sus trabajadores, podrÃa estar librando una batalla perdida. Y es que uno de cada tres empleados de empresas donde se restringe el acceso a redes como Facebook o Twitter no sólo siguen usándolas en la oficina, sino que además pueden llegar a modificar la configuración del ordenador para poder acceder a ellas. Según un estudio de la consultora KPMG, la satisfacción de la plantilla también se ve mermada con estas medidas: mientras un 63% de los empleados de compañÃas donde se permite el uso de redes sociales afirma estar satisfecho con su empresa, la cifra baja hasta el 41% entre los que tienen el acceso restringido en su trabajo. Lo recomendable, según la consultora, es establecer polÃticas claras sobre su uso y darlas a conocer a su plantilla. De este modo, podrán acceder a las redes, pero conociendo las limitaciones y las supervisiones que realiza la empresa.







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