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Estilo control: se caracteriza por un alto nivel de comportamiento directivo y un bajo nivel de comportamiento de apoyo (es decir, un elevado nivel de autoritarismo). El lÃder controla al máximo cada detalle y el nivel de delegación (si lo hay) se reduce a su mÃnima expresión.
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Estilo supervisión: se caracteriza por altos niveles de comportamiento directivo y de apoyo y por el reconocimiento de los avances y mejoras en el rendimiento. El lÃder explica a los subordinados las decisiones ya tomadas por la alta dirección, dando las directrices de cómo tienen que llevarlas a cabo, en qué plazo y de qué manera.
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Estilo asesoramiento: prima un nivel alto de comportamiento de apoyo y bajo en comportamiento directivo. El lÃder toma las decisiones conjuntamente con los colaboradores. Es decir, comparte sus ideas con sus subordinados y se crea un clima de diálogo y de feedback para llegar a una decisión acordada en conjunto y a una planificación también conjunta.
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Estilo delegación: bajos niveles tanto en el comportamiento directivo como en el de apoyo, ya que el lÃder delega la toma de decisiones en sus colaboradores y su papel es prácticamente de apoyo o de consulta en caso de que surjan dudas. Los trabajadores tienen un nivel muy alto de autonomÃa en el ejercicio de sus tareas.
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Ningún estilo es bueno o malo en sà mismo, ya que depende de la situación en la que se encuentre tanto la empresa como el departamento. AsÃ, si por ejemplo se trata de poner en marcha un nuevo departamento, lo recomendable es que el lÃder empiece adoptando el estilo de control para, progresivamente, ir reduciendo la cantidad de dirección y aumentando la de apoyo y, si las circunstancias lo recomiendan, adoptar finalmente un estilo de asesoramiento o, incluso, de delegación si los miembros del equipo están capacitados para asumir decisiones. Y en épocas de crisis es más aconsejable un estilo de control o de supervisión, ya que se refuerza el papel del lÃder al tener que tomar decisiones con mayor rapidez, a corto plazo y en un entorno cambiante.
Además, adoptar uno u otro estilo de liderazgo depende también del grado de madurez de los subordinados, esto es, de la competencia, la experiencia, la motivación y el interés de los empleados para desempeñar las tareas encomendadas, asumir responsabilidades y ser capaces de aceptar un grado más o menos elevado de autonomÃa. AsÃ, a una madurez baja le corresponde un estilo de control y si la madurez es media-baja, un estilo de supervisión. En el otro extremo, si la madurez es muy alta el estilo apropiado será el delegación y si es media-alta el de asesoramiento.
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